Cuervos oníricos

Habiendo vivido anteriormente la experiencia, sin saber por qué, elijo poner a incubar el huevo. El pájaro del infierno. Un pájaro que cuando nace, se convierte en un ser exigente para quien ha perturbado su agradable inexistencia.
Mientras esperamos a que el huevo se abra, sentimos un miedo atroz. Sabemos lo que nos espera. El pájaro se hará gigante y malvado en cuestion de horas. Nos perseguirá hasta la muerte, a no ser que consigamos satisfacer sus caprichosas necesidades.
Entonces recibimos una carta. El abogado del pájaro o su médico dentista, escribe en una hoja amarilla y maloliente, despreciando todo conocimiento cultural que mis colegas y yo podamos poseer. Por ello decide que el capricho del pájaro (su cliente, como abogado o dentista) será obtener un par de libros de dos autores alemanes (nadie supo nunca si eran autores pájaros o humanos). No nos proporciona datos del autor, ni siquiera el título. Es un completo enigma.

En mi mente comienzan a aparecer ideas catastrofistas e impotencia. Quiero salir corriendo. No! Quiero desaparecer! Correr sólo me serviría para repartir mis feromonas por el aire. Peligro. Miedo.
Miedo a que me persiga veloz, me asuste con su grandeza. Miedo, en última instancia, a la muerte.

Intentamos comenzar con el enigma. Algunos están motivados, no entiendo de dónde sacan esa fuerza si yo sé que vamos a morir todos.
Escucho ruidos. La cáscara empieza a quebrarse. En breves minutos el pájaro del infierno saldrá del huevo y empezará a crecer sin control. Cuanto más grande, más malvado.
Mis entrañas deciden dar un vuelco. Respuesta humana hacia el estrés de tipo huida activada. No quiero existir. El pájaro me va a perseguir hasta mi rendición.

No tengo ni idea de qué quiere. Me enojo al ver que mis colegas juegan a inventarse autores entre risitas. Cómo pueden reirse? Esto es un gran problema!

Pierdo la claridad. Estoy mareada. Angustia…
Mierda! Salió del huevo. Tenemos que irnos de aquí.

No podemos usar teléfono, ni tarjetas de crédito. El pájaro lo sabe todo. Y yo soy la principal responsable de su nacimiento. No sé si podré vivir mucho más con ello.

No conseguimos descifrar mas que un par de letras. Además sé que, aún descifrando todo, debemos encontrar luego los libros y convencer  al pájaro de que realice un ritual eterno para la entrega de los mismos. Caprichos de pájaro…

Estoy ahora en el cine, con uno de mis colegas. Intento escoderme constantemente. Sé que está cerca. Lo noto en las terminaciones nerviosas de toda mi piel.

Derrepente aparece, enorme sobre nosotros. Su pico tiene el tamanyo perfecto para alojar 3 humanos. Podría montarme un apartamento… Pero qué? Me rio pero lloro de miedo. No sé cómo enfrentarme a esto. Decido convertirme en asiento de cine, cual camaleón. No le mires a los ojos…

Observo sin mirar que el pájaro se come a mi colega. Lo mantiene un rato en su pico, o eso creo. Ya no tengo humor para pensar en alojamientos en un pico gigante.

Después de cinco eternos minutos, el pájaro decide escupir a mi colega e irse. No me ha visto. Sentado junto a mí, cubierto por una sustancia mucosa roja y asquerosa, mi colega se rie. Dice que no ha sido para tanto. Que podría vivir con ello.

Pero yo y mi mente (por que en este momento no hay ningún SER) sabemos, que el pájaro sólo nos está asustando un poco. Sé que luego viene lo peor. Conozco sus trucos. Son muchos años…

Sólo me busca a mí. O yo le busco a él?

Me duele la espalda. Es el pájaro que consiguió posarse sobre mis hombros.

 

ilustración ledesma

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